En los últimos años, nos hemos acostumbrado a escuchar a expertos y creadores de contenido que hablan sobre sus rutinas diarias o sobre experiencias en nuestro día a día que pueden ayudarnos a ser más felices o aumentar nuestra productividad. Seguro que has encontrado algún vídeo en YouTube o algún reel o TikTok hablando de un détox de dopamina, o alguna experiencia personal que explique los cambios que ha vivido alguien en su día a día tras dejar las pantallas de lado un tiempo.

El estoicismo se está convirtiendo en una corriente de moda que se refleja en contenidos online que nos proponen baños de agua fría, rutinas exigentes por la mañana, madrugar para empezar el día con un planteamiento distinto o acudir al gimnasio para obtener resultados sobre nuestro físico que nos lleven a encontrarnos mejor o estar más satisfechos con nuestra vida. El estoicismo es una corriente filosófica que surge en la Antigua Grecia y, entre otras ideas, habla sobre el autocontrol como base para llegar a la sabiduría o a la felicidad.

En muchos de estos planteamientos, las pantallas se ejemplifican como uno de los principales enemigos para conseguir nuestras metas o en uno de los distractores principales. Es cierto que hay una tendencia generalizada: cada vez pasamos más tiempo con el móvil y el consumo de contenidos sin rumbo ha aumentado exponencialmente.

Como todos los excesos, las pantallas también producen un cansancio en quien las utiliza de forma inadecuada. La sensación de haber perdido varias horas consumiendo contenidos sin saber muy bien por qué nos puede llevar a preguntarnos por el foco que queremos tener en la vida. Llevamos mucho tiempo recomendando dar un sentido al uso de los dispositivos tecnológicos. Lo más importante antes de navegar en internet es haber marcado un rumbo: navegar sin sentido nos lleva a perder el tiempo, y es una de las principales razones por las que podemos sentirnos tristes después de haber estado un tiempo con el móvil o con otro dispositivo.

El estoicismo tampoco es una respuesta plena para solucionar todos nuestros problemas: es muy improbable que consigamos el autocontrol total sobre nuestras decisiones, porque hay factores como el cansancio que nos afectan de forma no planificada. En cambio, sí podemos extraer algunas aplicaciones positivas de este movimiento por recuperar el control sobre nuestra vida.

Si nunca has puesto a prueba tu relación con los dispositivos tecnológicos, te recomendamos unos ejercicios para que puedas valorar si tu bienestar digital se encuentra en un momento positivo o mejorable:

7 posibles desencadenantes del cambio hacia el bienestar digital.

1. Prueba a estar un día sin móvil.

2. Desactiva todas las notificaciones de tus dispositivos para decidir sobre tu atención.

3. Revisa cuatro aspectos de tu actividad diaria que te ayudarán a tener una vida más saludable: sueño, actividad física, alimentación y relaciones personales.

4. Analiza el tiempo que has pasado la última semana con un dispositivo y en qué has invertido ese tiempo. Háblalo con alguien cercano para saber qué piensa.

5. Deja de utilizar tu aplicación preferida durante una semana.

6. Desinstala todas las aplicaciones que no utilices de tu teléfono móvil.

7. Establece momentos diarios sin pantallas, especialmente al levantarte y antes de irte a dormir.

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