En la era digital, el aprendizaje es también cada vez más digital, y el sistema educativo se va adaptando a los nuevos tiempos no solo en contenidos y objetivos, sino también en metodologías y formatos. Hace años ya que las pizarras digitales, los ordenadores y los proyectores conquistaron las aulas de los colegios españoles como herramientas fundamentales para la enseñanza.

Las tizas han pasado a la historia, ahora solo hace falta el dedo, o acaso un puntero, para escribir en estos nuevos soportes inteligentes. A cambio, profesores y alumnos tienen acceso a un sinfín de recursos audiovisuales para reforzar el proceso de aprendizaje, que se comparten también a través de las plataformas educativas con las que ya cuentan la mayoría de las instituciones de enseñanza.

Ahora, estamos en fase de implantación del libro electrónico. Según un reciente estudio llevado a cabo por Lingokids entre 600 familias españolas con hijos menores de 10 años, más de la mitad de los centros educativos a los que acuden estos niños (el 53%) cuentan ya este curso con lo que se conoce como mochila digital. Es decir, los libros de texto tradicionales empiezan a ser sustituidos por sus licencias digitales, y los alumnos acceden a ellos a través de un dispositivo electrónico.

Esta evolución es progresiva, en la inmensa mayoría de los colegios todavía coexisten ambos formatos, pero sin duda es hacia dónde se dirige la enseñanza. Las destrezas digitales son inherentes al proceso de aprendizaje para las nuevas generaciones, que ya no nacen con un pan debajo del brazo, sino con una pantalla debajo del dedo. Y la tecnología abre un campo infinito de posibilidades para mejorar y complementar la comprensión y asimilación de los contenidos de las diferentes materias escolares.

Aprender jugando

Una de las metodologías educativas más eficaces, sobre todo entre los más pequeños, es el juego. Y hoy día existen webs y apps de gran calidad con recursos especialmente diseñados para ellos con los que, mientras juegan, y casi sin darse cuenta, están avanzando enormemente en su camino de aprendizaje.

Unir aprendizaje y diversión es siempre una combinación ganadora. Si conseguimos captar el interés y la atención del niño con contenidos y personajes atractivos, músicas y letras pegadizas y una actividad que requiera su interacción, estaremos creando un entorno propicio para que se sumerjan en ese escenario y absorban, como esponjas que siempre se dice que son, todos los conocimientos a su alcance.

Por eso, los profesores de hoy cada vez utilizan más vídeos, canciones y juegos interactivos como refuerzo. Y por eso, cada vez más padres se animan a proponer a sus hijos el uso de aplicaciones educativas con las que pueden hacer un uso más provechoso de su tiempo de ocio digital. Según el citado estudio, 9 de cada 10 progenitores (el 87%) planeaban para este curso poner a disposición de sus hijos este tipo de apps, e incluso cerca de la mitad (el 46%) estarían dispuestos a pagar entre 5 y 15 euros al mes por una app de aprendizaje de calidad.

Pódcast, beneficios por explorar

Otra herramienta muy reciente que está implantándose con fuerza en los últimos tiempos son los pódcast, contenidos sobre temáticas diversas que están pensados para ser consumidos a través de la escucha activa. Y también han surgido iniciativas interesantes con pódcast infantiles, que tienen para ellos atractivos beneficios.

Por ejemplo, son una fuente de desarrollo de vocabulario y adquisición del lenguaje, fomentan su capacidad de escucha y concentración, estimulan su curiosidad y su imaginación. Y si la práctica de consumirlos se realiza en grupo, en la clase, favorece el desarrollo del pensamiento crítico y la capacidad de debate y de comunicación. Y por supuesto, en el caso del aprendizaje de idiomas, pueden resultar muy eficaces para interiorizar patrones gramaticales, tiempos verbales, expresiones y la propia pronunciación.

Por todo ello, los pódcast son una herramienta ideal como complemento de un proceso global de aprendizaje que merece la pena tener en cuenta. Con seguridad, en los próximos años asistiremos a su desarrollo y consolidación como contenidos de consumo infantil.

Soft skills, también en digital

Otro de los aspectos en los que también ha cambiado enormemente el sistema educativo es en dar más importancia a las que se conocen como ‘habilidades blandas’, o soft skills en inglés. Frente a las ‘habilidades duras’, que serían las más técnicas o teóricas, de conocimiento puro y duro de las materias, estas serían las que trabajan otro tipo de capacidades o competencias más emocionales y comportamentales.

Aspectos como el trabajo en equipo, la capacidad de toma de decisiones y resolución de problemas, la gestión del tiempo, la empatía y la inteligencia emocional, la capacidad de comunicación y liderazgo, son algunas de esas soft skills. Y cada vez más, estas nuevas habilidades, tan importantes para nuestro tiempo, se están trabajando desde los centros educativos.

En este sentido, también los nuevos recursos digitales pueden aportar un interesante complemento. Existen juegos  interactivos especialmente creados para fomentar en los niños aspectos como la creatividad, el razonamiento lógico o la toma de decisiones; historias digitales que les ayudan a empatizar, comprender y ponerse en el lugar de otras personas; incluso hay contenidos capaces de actuar como herramienta terapéutica para mejorar el desarrollo de los niños con trastornos del espectro autista.

En definitiva, gracias a la tecnología tenemos a nuestro alcance una fuente inagotable de recursos para enriquecer el proceso educativo y de aprendizaje de los niños. La clave está en saber elegir los más adecuados en cada caso, y siempre, primando por encima de todo la calidad.

Compartir: