Sus primeros pasos, su primer día de colegio, su primera comunión y de repente, como si el tiempo volara, el momento ha llegado: tu hijo está preparado para tener su primer móvil. Que no cunda el pánico, si los padres han hecho los deberes, sólo queda acompañarlo en el proceso para que todo lo trabajado hasta ahora dé su fruto y demuestre que es capaz de tener una relación sana con la tecnología.
Aunque lo ideal es retrasar al máximo la entrega del primer móvil, ese momento llega y hay que saber afrontarlo. De hecho solemos aconsejar, sencillamente, no entregarlo, que se lo compre él cuando sea adulto sería lo más sano. El trabajo previo ya está hecho, los padres han debido ayudar a sus hijos a desarrollar virtudes como la fortaleza o la templanza que les ayuden a manejar el móvil. Pero su labor no acaba aquí, los padres deben seguir guiando a su hijo en el uso de la tecnología, especialmente mientras sean menores de edad.
Jannel Burley Hofmann, quien se hizo mundialmente conocida por el contrato que le hizo firmar a su hijo mayor cuando le entregó su primer móvil, es hoy un referente en la materia. Esta madre de cinco hijos y autora de iRules (Rialp, 2018) cuenta a Misión que “lo más importante es que las familias piensen bien qué quieren y qué necesitan de la tecnología para que siempre sume a su vida, y no reste”. Y es que las consecuencias de un mal uso de la tecnología pueden ser devastadoras. Por eso en Misión traemos 10 consejos para gestionar el momento de hacer entrega del primer móvil.
- El teléfono se da, pero no se regala.
Siempre es mejor que los padres hagan entrega del móvil fuera de cumpleaños u otro tipo de celebraciones. De esta manera, el móvil seguirá siendo propiedad de los padres, que, en cualquier momento, podrán confiscarlo.
La confianza entre los padres y el hijo es siempre importante, pero con el móvil es fundamental
- Los padres deben ser capaces de tener una buena comunicación con su hijo antes de entregar el móvil.
La confianza entre los padres y el hijo es siempre importante, pero con el móvil es fundamental padres y el hijo es siempre importante, pero en el caso del móvil es fundamental. No puede haber reticencias a hablar sobre los temas complejos que pueden afectarles directamente, como la pornografía o los abusos.
- Fija unas normas de uso.
El empleo del móvil tiene que estar regido por unas normas que el joven debe conocer: tiempo de uso, horario, quién lo repara, quién paga las facturas, qué uso se le puede dar, adónde puede y no puede llevarlo…
- Hazle un contrato.
No importa la edad, todos, también los adultos, necesitan tener en mente un contrato consigo mismos en el que se establezca lo que queremos y lo que no queremos hacer en internet para que no nos arrastre: “No diré nada, ni por mensaje, ni por correo electrónico, ni por teléfono, que no diría en persona”; “lo silenciaré o guardaré mientras estés hablando con otras personas”;“no emplearé esta tecnología para mentir, burlarme de otros o engañarlos”… Si los padres hacen buen uso de su propio móvil y siguen pautas esenciales de educación y decoro en el uso del móvil, será más fácil que los hijos también lo hagan.
- No seas ingenuo.
Aunque se entiende que en el momento de entregar el móvil el hijo es ya una persona responsable y capaz de resistir a ciertas tentaciones, los padres no deben bajar la guardia nunca. Diversos estudios aseguran que 7 de cada 10 adolescentes consume pornografía, y que 7 de cada 10 padres asegura que sus hijos no lo hacen. Es decir, la mayoría de los padres no sabe realmente lo que sus hijos hacen en internet.
- Mantén tu autoridad.
Los padres deben haber trabajado su autoridad y el respeto de sus hijos hacia ellos durante toda la vida, pero mantener claro el sentido de autoridad es muy esencial en este momento. Esta proporciona a los padres la potestad de decir“hasta aquí” en determinados momentos. También es la autoridad la que da a los hijos la seguridad de saber hasta dónde pueden llegar. Con el uso del móvil este aspecto de la relación de los padres con su hijo será fundamental. Si el vástago respeta la autoridad del padre, sabrá que las normas están para cumplirlas y será capaz de hacerlo.
- El criterio lo dan los padres.
Quizá no saben tanto deTikTok o de Twitch como su hijo, pero los padres no deben olvidar que los adultos son ellos y que la experiencia y la mirada puesta en el bien de su hijo son sus mejores criterios. La experiencia en el mundo real no se improvisa.
El uso del móvil debe estar regido por unas normas que el joven debe conocer, respetar y obedecer
- Conoce la contraseña y ten instalados programas de control parental.
Esto no está reñido con la confianza. Se trata de poder acompañar en esos primeros pasos que a veces pueden ser erróneos.
- Mantén la guardia.
Desde el primer momento los padres deben estar alerta ante signos de que su hijo se está enganchado o tiene algún problema a raíz del uso del teléfono: está irascible, sale poco de casa, se relaciona poco con los demás, se altera mucho cuando le hablan del tema, abandona sus aficiones… La adicción a la tecnología es un hecho, hay que estar vigilantes.
- El móvil es una herramienta buena sólo si suma.
Si hay algún aspecto de la vida del joven que empeora con la llegada del móvil, como los estudios o la relación con los demás, está claro que el móvil no suma, sino que resta y habrá que aplicar correctivos.
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