Así puede mejorar tu vida con este pequeño cambio.
La revolución tecnológica va demasiado rápido. En estos últimos años hemos ido adoptando comportamientos relacionados con la tecnología sobre los que, probablemente, no hayamos reflexionado lo suficiente. Algunos datos son muy relevantes, también en relación con los hijos. Por ejemplo, según el estudio Digital Media and Sleep in Childhood and Adolescence, más del 89 % de los adolescentes tienen un dispositivo móvil en la habitación al acostarse.
Muchas personas tienen la costumbre de acostarse con el móvil y de consultar el móvil justo al despertarse. Esta forma de usar la tecnología está muy extendida y responde a algunos mecanismos de nuestro cerebro que se pueden investigar desde distintos puntos de vista.
Al margen del análisis científico sobre estos comportamientos (cómo afectan a nuestro sueño, a nuestra conducta y a nuestro bienestar) queremos proponerte una pequeña reflexión para que revises cómo te relacionas con las pantallas y para que puedas tomar decisiones libres y conscientes.
En torno al descanso nocturno, establecemos la dinámica de cada día. Justo antes de acostarnos vienen a nuestra cabeza los pensamientos sobre lo que tendremos que hacer mañana, las preocupaciones y, también, las ilusiones sobre nuevos planes y actividades. Si antes de dormir recibimos contenidos de cualquier tipo, la capacidad de reflexionar sobre el presente y organizar nuestros días va perdiendo fuerza.
En torno al descanso nocturno, establecemos la dinámica de cada día. Justo antes de acostarnos vienen a nuestra cabeza los pensamientos sobre lo que tendremos que hacer mañana, las preocupaciones y, también, las ilusiones sobre nuevos planes y actividades. Si antes de dormir recibimos contenidos de cualquier tipo, la capacidad de reflexionar sobre el presente y organizar nuestros días va perdiendo fuerza.
Además de esto, los distintos contenidos que consumimos justo antes de dormir pueden afectar de modo directo a nuestro estado de ánimo, alterándolo, generándonos preocupaciones, necesidades o simplemente activándonos en un momento en el que deberíamos de prepararnos para la desconexión.
Por otra parte, justo al despertarnos, existen muchas reacciones distintas, desde el optimismo y las ganas de empezar un nuevo día hasta la pesadez y la dificultad para emprender cualquier actividad. Si en este momento dejamos que las pantallas inunden los primeros minutos del día, también perdemos un momento muy interesante para conectar de nuevo con el mundo, plantearnos qué vamos a hacer hoy y, en definitiva, para ir incorporándonos poco a poco al día que empieza.
Una pantalla nos envuelve y hace que la mayoría de nuestra atención se centre en un contenido, sin dejarnos reflexionar sobre lo que deberíamos de estar haciendo, lo que va bien y lo que va mal, lo que nos ilusiona o lo que nos preocupa.
Por eso, si tienes la sensación de vivir, usando una metáfora, a la deriva, sin rumbo, puede que cambiar este pequeño hábito te ayude. Aprovecha el momento previo a dormir para enfocarte en las partes del próximo día que más te ilusionen y en organizar el resto de actividades del modo más adecuado. Al mismo tiempo, justo cuando te levantes, aprovecha para desayunar algo que te apetezca o para redescubrir esos momentos que vas a disfrutar especialmente.
Con este sencillo cambio, y con un poco de tiempo, es muy probable que recuperes una estabilidad en torno al descanso y el orden en el día a día.
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