Autor: Rafa Guerrero

Libros Cúpula (2026)

Género y temática: ensayo divulgativo científico. Cerebro y adicciones a pantallas.

Padres

El libro insiste en desmontar una mirada superficial a las adicciones: la adicción no es la causa, sino un mecanismo de supervivencia frente al dolor, el vacío o el estrés no resuelto.

Rafa Guerrero, psicólogo, habla de las adicciones como síntomas de algo más profundo. El ser humano, como mecanismo de supervivencia, se engancha a una adicción con sustancia (alcohol, cocaína, heroína…) o sin sustancia o comportamental (redes sociales, pornografía, videojuegos, apuestas deportivas, compras, comida…).

«Las carencias emocionales que arrastramos de nuestras infancias, el gran estrés que padecemos y el poco tiempo que dedicamos a hablar de lo que realmente importa hace que la gran mayoría de nosotros acudamos a una sustancia o comportamiento para tratar de sobrellevar el día a día. Así poder sentirnos menos vacíos y más adaptados en los diferentes contextos en los que nos desenvolvemos”, subraya el autor.

En el primer capítulo cuenta su experiencia personal, y cómo el trabajo fue para él, un refugio. La manera que había aprendido en su casa a ser querido era en función de su rendimiento académico, y eso le pasó factura.

Las necesidades emocionales de nuestra infancia

Las experiencias tempranas —especialmente la calidad del vínculo emocional con los cuidadores— determinan la regulación emocional futura. La falta de conexión, el apego inseguro o el trauma implican mayor vulnerabilidad a adicciones.

La necesidad de aceptación incondicional y sentido de pertenencia son una necesidad socioemocional de los menores. Pero también de los adultos.

A modo de muestra, el autor cuenta una anécdota de la famosa periodista estadounidense Oprah Winfrey. Al final de todas sus entrevistas, todos sus entrevistados le preguntaban “¿Qué tal lo he hecho?” Independientemente de el invitado fuese el presidente de los Estados Unidos, cantantes, modelos o personas no conocidas.

El adulto medio establece contacto visual con otro interlocutor entre el 30 y el 60% del tiempo en una conversación. ¡Estamos perdiendo el wifi emocional con los demás!

El estrés también es un tema clave: la investigación ha demostrado que una infancia estresante es bastante probable que distorsione la manera en la que una persona reaccionará a situaciones estresantes a lo largo de su vida.

Ir a la raíz

La adicción es una condición muy compleja que no se puede entender atendiendo a una sola variable. Sus tres características principales son:

  1. Alivio o placer a corto plazo y, por tanto, deseo;
  2. Sufrimiento a largo plazo para uno mismo o para los demás;
  3. Incapacidad para dejarlo.

Todo el libro es una llamada a no confundir los síntomas de una adicción (consecuencias), con la raíz del problema (causa). Vicent Felitti, médico experto en trauma infantil y obesidad explica esto con la metáfora de los bomberos:

Ante un incendio, el problema no es el humo sino el fuego. El humo no es más que el síntoma que grita y que nos informa de que algo está pasando. Si los bomberos, en vez de centrarse en las llamas, se dedicaran a echar agua al humo, no conseguirían nada. Ellos saben que lo importante para acabar con un incendio es lo que no se ve tan fácilmente (fuego), ya que lo más visible (humo) ha servido para dar la voz de alarma. Algo similar ocurre en la salud mental.

Para el adolescente que tiene una adicción a los videojuegos o a las redes sociales, la solución consiste en llegar a la raíz de su problema: se siente desprotegido, necesita ser visto, poca confianza en sí mismo, normas demasiado rígidas o ausencia de límites, necesidad de sentirse perteneciente a su familia o a su grupo de iguales, etc.

Claves para prevenir y tratar las adicciones tecnológicas

“Si alguien me preguntara qué es lo contrario a los dispositivos tecnológicos, sin lugar a dudas, respondería que estar en contacto con la naturaleza”, reconoce el autor. Pasear, hacer rutas por la sierra, darse un baño en el mar, caminar por la playa, conectar con uno mismo, tolerar el silencio y escuchar el canto de los pájaros.

Entrar en contacto con la naturaleza disminuye nuestro ego, además de ayudarnos a tomar consciencia de lo pequeños e insignificantes que somos.

Otro de los pilares, bien para prevenir futuras adicciones, bien para desintoxicarnos de ellas es la actividad física. Una de las tareas más efectivas para combatir la ansiedad, el estrés y la depresión es practicar deporte regularmente.

Asimismo, el descanso es uno de los principales cimientos para nuestro bienestar y equilibrio. Dormir poco y mal hace que tu cerebro busque recompensas inmediatas, y esto aumenta la probabilidad de conductas impulsivas y adictivas.

La alimentación y la socialización que se da mientras comemos es algo también muy importante.

Por último, Rafa Guerrero nos anima a seguir algunas pautas, que no por conocidas son menos necesarias:

  • Crea una zona libre de pantallas, establece un día sin pantallas y prioriza el tiempo offline.
  • No uses las pantallas para premiar o castigar; y predica con el ejemplo.
  • Cuidado con ser esclavos de la inmediatez, desactiva las notificaciones.
  • A veces hay que pedir ayuda profesional.

La resiliencia: una puerta a la esperanza

El libro termina con una historia de trauma y dolor, pero también de resiliencia y esperanza. “Cada uno puede lograr lo mismo que nosotros si se propone remontar la cuesta y salir de su cordillera”, decía uno de los supervivientes del accidente aéreo en Los Andes.

La resiliencia es la capacidad de sobreponernos a un golpe, a un acontecimiento adverso o a un trauma. No podemos borrar los acontecimientos traumáticos del pasado, pero sí podemos darles otro sentido, sanarlos y aprender de cara al futuro.

 

 

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