El descanso es crucial para todos, pero especialmente para los más pequeños de la casa. En este artículo, te proponemos unas pequeñas recomendaciones que ayudarán a mejorar el descanso de todos los miembros de la familia, además de ayudaros a tener hábitos de vida más saludables e incluso mejorar vuestra comunicación.

Lo más importante en edades tempranas es establecer rutinas claras y respetar unas normas básicas en torno a la higiene del sueño. Estas recomendaciones no son absolutos por los que debas preocuparte si algún día no se cumplen, pero pueden servirte para tener un plan óptimo desde el que analizar vuestra realidad.

Consejos para mejorar vuestro descanso y el de los hijos

  • Una hora antes de dormir, nada de pantallas. Con esta medida, además de preparar adecuadamente nuestro cuerpo para que pueda conciliar el sueño, se abre una ventana de oportunidad para pasar ratos en familia en torno a otras actividades más pausadas, como la lectura, la conversación o la organización y la higiene. Tener una rutina clara antes de irse a dormir y cumplirla de modo ordenado os ayudará a descansar mucho mejor.
  • La cama, solo para dormir. No realizar otras actividades en la cama ayudará a tu cuerpo a entender que la única tarea importante del día al acostarse consiste en dormir. Si de forma habitual tú o tus hijos realizáis actividades distintas en el lugar de descanso, os costará más conciliar el sueño. Es especialmente importante no pasar tiempo con el móvil, comer, ver contenidos en la televisión o realizar otras actividades que puedan alterar nuestros sentidos, como escuchar música a niveles altos, podcasts, estudiar, etc.
  • Horarios claros. Acostarse y levantarse a la misma hora regula nuestro ritmo circadiano, esto es, la fase de vigilia y la de descanso. Acostumbrarnos a dormir y despertarse a horas similares hará que nos cueste, todavía menos, quedarnos dormidos y despertarnos.
  • La exposición a la luz. Nuestro cerebro asocia el momento de descansar con la presencia o la ausencia de luz. En este sentido, pasar a una luz indirecta o menos fuerte en las horas nocturnas, será de gran ayuda para conciliar el sueño. Procura que la estancia del dormitorio sea lo más oscura posible y evita el contacto directo con la exposición a luz antes de dormir, ya sea de pantallas de cualquier tipo, de dispositivos electrónicos, etc.
  • Si algo no funciona como debería, consulta a un médico. No dudes en acudir a una consulta médica si consideras que algo no funciona bien en tu descanso o en el de tus hijos. Según la edad que tengan, puede ser difícil detectar esta insuficiencia en el descanso, pero fíjate en si están muy cansados a lo largo del día, o en si percibes una caída en su rendimiento académico, cambios bruscos de carácter, etc. La falta de descanso puede producir problemas de otros tipos que se pueden prevenir, simplemente, mejorando el descanso.

Sabemos que estas recomendaciones son difíciles de vivir en todos los momentos del año y de la vida, pero merece la pena esforzarse por tener una higiene del sueño lo más alta posible. Una pequeña mejoría en este ámbito puede cambiar radicalmente tu día a día y el de tus hijos. ¡Cuenta con nuestro ánimo!

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