Entrevistamos a María Gijón, presidenta de ALMMA (Adolescencia a libre de Móviles Madrid) es madre de una niña de 10 y un niño de 12 años y autora de “Tu puedes dejar tu móvil si sabes cómo”. Es la voz de muchas familias que quieren retrasar la edad de acceso de los menores al smartphone y proteger a sus hijos en el mundo digital .

ALMMA nace en noviembre de 2023 en un contexto de preocupación creciente. ¿Qué estaba pasando en las familias para que surgiera este movimiento?

Las familias, a nivel individual, estábamos preocupadas por los efectos de las pantallas que veíamos a nuestro alrededor: dejarle un Ipad a un niño pequeño, entregar el móvil con el paso a secundaria por inercia, o que en los colegios dejara de haber libros con la llegada de tablets.

El movimiento hizo que viéramos que no estábamos solas, que era una preocupación colectiva y un problema de salud pública.

En estos dos años hemos podido unir fuerzas entre profesionales y familias, ayudadas también por los medios de comunicación, detrás de los cuales hay madres y padres que ven la dimensión del problema en su propia vida.

¿Qué acogida ha tenido en la Comunidad de Madrid desde entonces?

Desde el inicio fue muy buena y lo sigue siendo, cada semana nos escriben familias pidiendo ayuda, tanto para casos particulares como para que vayamos a sus centros escolares. También nos escriben familias del resto de España, porque en sus comunidades no tienen una asociación así.

¿Qué os están contando las familias que se acercan a la asociación? ¿Cuáles son sus principales miedos y motivaciones?

Hay tres bloques grandes por franjas de edad. Las familias con niñas y niños en escuela infantil preocupadas por el ‘empantallamiento’ que se hace en muchos de esos centros con pantallas digitales y Youtube. En muchos les ponen videos, en vez de cantar o leer un cuento. Además de evitarles el “aburrimiento”, poniéndoles una pantalla mientras comen o cuando llueve.

En segundo lugar, las familias con hijos en Primaria y Secundaria que ven que en su centro eliminan los libros a cambio de una Tablet. Y que todo se estudia en apps, dejando de escribir a mano, de relacionarse con el papel e incluso de dibujar. Para estas familias elaboramos un protocolo para dirigirse al colegio y a instancias más altas. Estas consultas han bajado desde que la Comunidad de Madrid aprobó el decreto que quitaba el sistema one to one, en Primaria.

En tercer lugar, aquellas familias preocupadas por la presión social de tener que entregar un móvil a los 12 años con el paso a secundaria. Desde ALMMA promovemos que cuanto más tarde mejor. Y es posible: defendemos no entregarlo hasta los 16 años (el móvil con internet, antes se puede ofrecer uno sin internet). En la asociación ya hay muchas familias con hijas e hijos de 13, 14 o 15 años que no lo tienen. Las familias deben saber que sí se puede.

Finalmente recibimos consultas variadas. Por ejemplo, cómo hacer en las familias separadas, cuando un progenitor quiere entregar el smartphone antes de lo recomendado y otro no.

En su libro proporciona 100 herramientas para reducir el uso del móvil y utilizar ese tiempo de una forma mucho más valiosa.

¿Qué papel juega la presión social entre iguales, en la decisión de dar el primer smartphone?

Mucha, pero también hay falta de seguridad en las familias. Las familias deben empoderarse (y a la vez que hacer el esfuerzo) de no entregar un smartphone a una edad que es perjudicial para sus relaciones sociales, su salud mental y su pleno desarrollo.

Si entre varias familias del círculo de amistad de tu hija a o hijo se acuerda no entregar el smartphone, se acabó la presión social. Nadie lo tiene y, por lo tanto, no hace falta.

Y desde ALMMA las ayudamos: es muy importante también ofrecer alternativas, tanto al smartphone como de ocio no digital

Tras casi dos años impulsando pactos familiares, ¿están funcionando realmente? ¿Cómo medís su efectividad?

Está funcionando porque cada vez son más las familias que se adhieren a un pacto, pero sabemos que sigue haciendo mucha falta seguir concienciando.

Recomendamos que el Pacto de Familias se inicie en 4º de Primaria porque así tienes dos años para generar conversación. Y que, cuando llegue el paso a Secundaria, la mayoría tenga claro por qué no quiere entregar un smartphone.

Durante esos años también se le va educando y explicando a las niñas y niños por qué no lo van a tener, sus efectos…De forma que sea algo más asimilado y no un “no te lo doy” y punto.

Para mí es fundamental hablar del coste de oportunidad que tiene el uso de dispositivos en la infancia y la adolescencia. Es decir, todo lo que dejan de hacer cuando usan un dispositivo, diseñado para atrapar y para que te quedes más dentro de sus apps.

¿Habéis observado cambios en la edad de acceso al smartphone o en la percepción social?

Sí, en estos dos años han servido para retrasar la entrega del smartphone de los 12 a los 13 ó 14 años en muchos sitios. Aunque la media española sigue muy baja.

Hay mayor conciencia social, mediática e institucional. Pero seguimos viendo acceso a las redes sociales a edades tempranísimas, desde los 10 años y es una barbaridad.

Es como dejar a tu hija o hijo en un polígono en el que en una esquina hay una discoteca, en otra un casino, en la otra un prostíbulo y en la otra una convención de pederastas… Las familias deben ser conscientes de que hoy es más peligroso que un niño pase la noche con un smartphone, que se quede solo en media de la ciudad.

Si tuviera que lanzar un mensaje claro a las familias que dudan, ¿por qué sumarse ahora a este movimiento?

Dentro de unos años, nuestras hijas e hijos nos agradecerán no haberles dado un smartphone tan pronto. Los jóvenes que lo tuvieron pronto ya lo están haciendo y eso que las redes sociales de hace diez años nada tienen que ver con las de ahora.

Es posible, solo hay que creérselo y confiar en nuestra labor de madre o padre. Igual que como familia tenemos unos valores, unas creencias, una forma de alimentarnos, etc. que puede ser diferente a la de los demás, pero son parte de nuestra identidad. Debemos ser firmes con el retraso en la entrega de un smartphone. Lo hacemos por su bien, porque les queremos, y porque sabemos que es lo que su sano desarrollo necesita. Invito a todas las familias a que se unan a nuestro club de familias valientes.

 

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