SOBRE EL CONTROL PARENTAL

Tengo tres hijos y los dos que son chicos son aficionados a los videojuegos. El mayor tuvo su momento Fortnite, pero ya pasó. Tuvo momento FIFA y también pasó. Ahora «estamos» con F1 2020, dedicándonos con entusiasmo a la Fórmula 1. Es un adolescente tranquilo, hace muchas más cosas que jugar con la consola y, como digo siempre, «sabe parar». El pequeño tiene un carácter más nervioso y no lleva bien perder, se le pasan las horas volando cuando está entretenido y, cuando se obsesiona con algo (dibujar barcos, Lego, música de Michael Jackson, construir mundos en Minecraft), dedica todo su tiempo a esa obsesión; le cuesta más parar.

Por edad y por personalidad no tienen las mismas normas respecto a los videojuegos, obviamente. Y tengo que reconocer que me cuesta hacer entender al pequeño que «no puede pasarse horas y horas con la consola». Disfruta con Minecraft y la cuarentena por Covid-19 ha hecho que disfrute también de algunas partidas en Roblox con sus amigos del cole o con su primo (otros contactos los tiene desactivados). Ha pedido jugar a los SIMS y la respuesta ha sido «no» porque dudo al ver que hay alusiones a, digamos «amor adulto», en el juego; ha pedido Fortnite y la respuesta ha sido «no» porque cuando pierde una partida en competición se lleva su enfado al cuarto de estar, más allá de la propia consola. Yo disfruto viéndole disfrutar, pero en muchas ocasiones me faltan recursos para gestionar el triplete «tiempo, contenido, contactos». Así que suelo recurrir a herramientas de control parental y a hablar con él. Hablamos sobre tiempo, sobre otras cosas que puede hacer, sobre tipos de juego y sobre cómo se toma ese momento en el que se pronuncia frase «no hay más videojuegos por hoy».

Además de todo esto, cuando recibo mensajes y cuando doy conferencias a padres y madres de familia, las preguntas sobre videojuegos son muchas. ¿Producen adicción? ¿Cuánto tiempo es demasiado tiempo? ¿Cuáles recomiendas para cada edad concreta? ¿Hago mal prohibiéndolos? ¿Hago mal permitiéndolos? ¿Incitan a la violencia? ¿Cómo puedo controlar el uso que mi iKid hace consola y los videojuegos en general?

Bueno, para esta última pregunta, tenemos respuesta.

CONTROL PARENTAL PARA CONSOLAS Y VIDEOJUEGOS

No es fácil encontrar rankings de venta de consolas que coincidan, pero las tres más vendidas en todo el mundo en el último año son Nintendo Switch, PS4 de PlayStation (pronto llega la 5) y Xbox One.

La noticia es que una de ellas, Xbox, -propiedad de Microsoft-, acaba de anunciar la creación de una app específica, asociada a la propia consola, para facilitar a padres y madres un mayor conocimiento o una mejor gestión del uso de videojuegos por parte de sus iKids.

La configuración parental de Xbox incluye así más de 20 opciones personalizables para gestionar límites de tiempo de uso, filtros de contenido o control de con qué contactos puede establecer comunicación tu hijo o hija gamer. Con la creación de la app (Xbox Family Settings App), que estará disponible en unos meses, podrás configurar tus preferencias desde cualquier sitio -desde tu móvil o tablet, en casa o fuera de casa…-.  Lo que se puede hacer mientras se oficializa la aplicación -de la que tienes más información aquí– es utilizarla en modo de prueba con Android o iOS.

Tal y como explican los responsables de Xbox, esta aplicación persigue darnos a padres y cuidadores más facilidades a la hora de conocer y gestionar la actividad de nuestros hijos en el mundo del videojuego y las consolas. Cuánto tiempo juegan, qué juegos son los que más utilizan, con quién chatean dentro de esos juegos si es que chatean con alguien, qué compran dentro del juego si es que pueden comprar… La app permite gestionar:

  • límites de tiempo: diarios, semanales o acordes a otras preferencias que tengáis en casa;
  • filtros de contenido: de acuerdo a la edad del iKid y a las recomendaciones del mercado en cuando a edad mínima de uso.
  • ajustes de juego y comunicación: para que tu iKid pueda jugar o hablar con otros jugadores o no, para definir quiénes son ‘amigos’ dentro del juego…;
  • informes de actividad: para saber el tiempo que tu iKid pasa utilizando la Xbox, reaccionar en caso de que no te guste lo que veas y también reaccionar en caso de que sí te gusta lo que veas.

Esta noticia de Xbox es buena noticia porque, sinceramente, los controles parentales de las consolas no son lo más intuitivo del mundo. 

  • Configurar claves de acceso en la PlayStation4 (PS4) de Sony, por ejemplo, es algo complicadillo. Si quieres echar una vistazo a las opciones de control parental de la PS4, aquí las tienes. Puedes configurar preferencias pero fácil fácil no es. Imposible tampoco.
  • El control parental de las consolas Nintendo (la Switch por ejemplo) es más sencillo de entender y preparar. También tiene una App que puedes descargar en tu propio dispositivo para gestionarlo todo. Este enlace te da toda la información.
  • En el caso de que tus iKids no tengan consola pero jueguen online, por ejemplo en Roblox, también tienes la opción de elegir tus preferencias en cuanto a algunos aspectos. Éste es el resumen oficial del control parental en Roblox.

Si decidimos que nuestro hijo o hija van a poder usar videojuegos, merece la pena que nos informemos sobre el mundo que les estamos abriendo. ¿No?

FAMILIA Y VIDEOJUEGOS

Leemos noticias sobre cómo la ahora ocupadísima Organización Mundial de la Salud reconoce el trastorno por adicción a los videojuegos pero luego leemos que la OMS está buscando una mejor definición de la evidencia. Leemos que Fortnite es la heroína del siglo XXI y luego leemos que no lo es. Leemos que los videojuegos desarrollan la inteligencia o que son una buena herramienta educativa y no sabemos qué pensar. Leemos sobre problemas de niños que no son capaces de separarse de la consola y sobre la relación de este mundo del gaming con la violencia.

Parece que solo tenemos tres opciones: prohibir los videojuegos, temer a los videojuegos o creer que todos los videojuegos son estupendos para todos los iKids. Pero a lo mejor, en lugar de vivir en prohibición, pánico o ignorancia, podemos:

  • pensar en qué tipo de consola compramos o dejamos que otros compren: ¿una que precisa de una pantalla y que puede estar en una zona común de la casa? ¿Una portátil que el iKid pueda llevar donde quiera?
  • pensar en qué videojuegos les dejamos descargar o comprar;
  • pensar en si están jugando con consola física y videojuego, con app descargada en un smartphone o una tablet o con plataformas online multi-juego.
  • buscar información en PEGI sobre contenidos, modos de juego -multijugador, jugador único-, compras incorporadas o edad recomendada, para tener una mínima idea de qué videojuego pide o tiene ya tu iKid.
  • pensar en cómo es nuestro iKid: nervioso o tranquilo, buen o mal perdedor, compulsivo en sus aficiones o no, con muchos hobbies o con ninguno en concreto más allá del videojuego.
  • verle jugar una partida -incluso jugar con él o ella- para saber a ciencia cierta de qué va el juego y cómo juega él/ella.
  • hablar en casa sobre el juego: lo que les gusta, los niveles, otros jugadores, modos de juego… Como hablarías de lo que ha hecho en el colegio o de lo que hace en un campamento.

Yo creo que todo esto sí es posible… Así que… ¡a por ello!